Dicen que soy un como un yinyang, dos partes totalmente opuestas pero que no pueden vivir una sin la otra: fría pero a la vez cercana; malhumorada, pero siempre con una sonrisa en la cara, maniática del orden, pero desordenada; una persona que no se arrepiente de lo que ha hecho, pero desearía volver atrás (¿para cometer los errores más temprano?).
Pero da igual lo que los demás piensen sobre mí.
Sólo pienso en que cada uno tenemos ese puntito que nos hace ser tan... especiales.